Clase Martes 3 de Abril. Baja Edad Media

Hacia mediados del siglo XIV aparece un traje nuevo, que comienza a realzar las formas del cuerpo.

Las primeras ideas humanistas sobre el individuo y la incipiente vida urbana requieren una indumentaria adecuada.

La belleza del cuerpo femenino se valora y destaca con los nuevos trajes.

Sobre las prendas de uso íntimo se lleva un primer vestido conocido como cota o saya. Hay gran variedad de prendas que se usan por encima de la cota, destacamos principalmente la cotardía, hopalanda y sobreveste.

La cotardía se caracteriza por su escote pronunciado en forma de V, ribeteado en piel, así como puños y ruedo. El talle se marca debajo del busto con un cinto ancho que ciñe la prenda generando frunces verticales en la falda. Esta cubre las piernas por completo y generalmente tiene cola de largos variables (a mayor largo, mayor rango social). Las mangas de la cotardía serán muy estrechas a diferencia de las de la hopalanda.

En este detalle se puede ver la cota que llevan debajo y el paño de seda liviano y muchas veces translúcido que cubre púdicamente parte del escote.

El sobreveste es una prenda exterior que, al igual que la cotardía, se lleva sobre la cota o saya. Generalmente reservada para la aristocracia y para ceremonias, este sobre-vestido no posee mangas y está muy abierto en los laterales, dejando ver (y resaltando) la cintura ajustada y la cadera destacada por un cinto suelto. Los surcotes de mayor nivel están ribeteados en piel a contratono.

La tercer prenda, a diferencia de las anteriores, no es de exclusivo uso femenino. Tanto hombres como mujeres llevan la hopalanda.

La hopalanda es la más amplia, suelta y pesada de todas las prendas exteriores. Su característica principal es la amplitud y largo desmedido de las mangas. Además del exagerado tamaño, las mangas tienen decoraciones intrincadas y recortes que aportan fantasía a la solemnidad de la prenda.

Al igual que la cotardía, requiere de un cinto que ciñe el talle debajo del busto o en la cintura. La cola de esta prenda, al igual que sus mangas, es de un largo descomunal.

La gran novedad de la época en el traje masculino es la aparición del traje corto.

Para adaptarse a las nuevas prendas cortas, las calzas se cosen entre sí e incorporan una pieza triangular llamada braye que cubre la abertura delantera y trasera. Este será el antecedente directo de la bragueta.

Se conoce vulgarmente a esta prenda con el nombre “calzas de cola”. Recordemos que están confeccionadas en tejido plano, tratando de seguir lo más fielmente posible la forma de la pierna, pero a pesar de su idealización en las representaciones, no podían ser adherentes.

Para sostenerlas en su lugar se atan fuertemente con cordones a las bragas y posteriormente al jubón.

El jubón es una prenda que cubre el torso, bastante rígida y de mangas ajustadas. En sus orígenes se llevaba debajo de otras prendas como la huque u hopalanda, pero su uso como prenda exterior se va acentuando con el paso de los años.

Debido a su estrechez y la rigidez de los materiales con que se confecciona, es necesario vincular partes de la prenda con cordones y hojales que habiliten el movimiento, principalmente en hombros y codos.

La huca se caracteriza por su falta de mangas y por las aberturas a los lados del cuerpo. Al igual que otras prendas exteriores, sus bordes están ribeteados en piel.

La hopalanda, de características similares a la femenina, puede ser corta para uso del hombre. El garde-corps es una prenda exterior, también compartida por ambos sexos, suelta, abierta y flotante, generalmente sin mangas o con mangas cortas y amplias.

Todas las prendas anteriormente citadas conviven entre sí, favoreciendo unas u otras de acuerdo al clima, edad del usuario, situación de uso, etc

Finalizando este resumen, destacamos la novedad, importancia y variedad de tocados.

Los más importantes en el caso de las mujeres van desde la simpleza de un par de templers (rodetes moldeados y sostenidos por redecillas) a la extravagancia de un tocado mariposa (a partir de la combinación de templers con una estructura de alambre y un paño translúcido)

Para el hombre tenemos el capirote, derivado de la caperuza o capucha. A la caperuza (ya separada, independiente de la capa) se le suma una larga banda que permite sujetar el tocado a la cabeza del usuario en una gran variedad de estilos.

El calzado también toma las líneas puntiagudas del gótico dominante y las exagera hasta el límite que las leyes suntuarias le permiten.

Al igual que en el largo de las colas de las faldas o la altura de los tocados, a mayor longitud mayor será el rango social de quien lo porta.

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